24.11.09
Bar Las Flores
15.11.09
Quince flores nuevas
La fiesta tenía su origen en ella, la niña de blanco, esa a la que le harían un cortejo y le cantarían Quince Primaveras. Su deseo de fiesta y de vals se había gestado a lo largo de los años, gracias a los relatos de su madre que solía evocar su propia fiesta de 15, cuando todavía le brillaban los ojos. En cada recuerdo, Madre solía agregar un dato, una pincelada más para resaltar lo que había sido la noche en que el hada madrina la había sacado de la vida de monoblock para depositarla en el mundo de la realeza.
Hija Quinceañera tenía su origen en esa que no fue princesa, que se casó con un vecino con el que soñaron salir de la colmena de cemento. Ese vecino era el que consiguió ese puesto administrativo que le daba la tranquilidad de un empleo para toda la vida, la base para progresar y comprarse una casa, que a su vez era garantía de vivir sin nadie haciendo ruido en el techo o sin preocuparse de arrastrar un mueble porque al vecino de abajo le molestaba.
La llegada de Hija demoró unos años, los suficientes para que el espermatozoide se formara en una silla de escritorio, entre tejidos adiposos y sedentarismo mental. El mismo tiempo le llevó al óvulo convencerse de que si no pensaba en que seguía lejos de la realeza, estaría más cerca de lograrla. Ese espermatozoide y ese óvulo se fusionaron con expectativas incluidas, con sueños de hija enfermera, deseos de un yerno de buen pasar y cuatro nietos.
Esta noche, 15 años después, Madre vuelve a sentirse princesa. Padre, mientras mastica con la boca abierta, controla que los mozos sirvan suficientemente a su jefe. Hija, sin notarlo, comienza a despreciarlos.
9.10.09
Nacionalidad
- Ah ¿usted es uruguayo? No se ofenda, pero pensé que era argentino porque en los dos países hablan igual.
5.10.09
Rosalba, la colombiana
-Oye gringo ¿sabes cómo me llaman? Yo soy Rosalba, pues tengo la cuca calva
-En mi país te dirían Adelaida, pues tienes las tetas caidas
1.10.09
Media hora
-Fumar porro pega distinto cada vez ¿no?
-Sí.
-Entonces es como los orgasmos que siempre son diferentes, concluyó.
A los 18 minutos la cerveza la hizo efecto.
-¿A cuánto estamos de tu casa? Necesito un baño.
A los 25 minutos me pidió conocer la azotea. Subió los escalones calculando los pasos, midiendo el tiempo para que su culo quedara a la altura de mis ojos. No soy grosero; no se puede contar de otra forma; no es poesía ver la carne transpirar (1).
A los 27 minutos mirábamos las estrellas y tratábamos de adivinar el mar en el horizonte. Fantaseé con coger ahí arriba y acabar cayendo. Me acarició, la arrinconé.
-No, pará –dijo.
A los 30 minutos mientras cerraba la puerta atrás suyo le miré la nuca. Ideal para pegarle una trompada.
(1) Dame un limón, Divididos.
29.9.09
Cigoto
Apuntes de un viaje en remise
Me dediqué al campo pero me arruiné; para eso hay que tener inteligencia
Lo que pasa se que vos querés hacer un negocio pero viene el extranjero con dinero y te aplasta
Estoy en contra de la extranjerización de la tierra
Trabajo 12 horas pero no me aburro, es monótono
He llevado borrachos que salen de una fiesta, pero son toda gente bien, de nivel; nunca me vomitaron el coche, por ejemplo
Esos que roban y encima matan son unos drogadcitos hijos de su madre ¿no? Ellos disfrutan matando, se ensañan. A esos habría que hacerlos mierda, porque son irrecuperables