6.2.07

Citas Gratuitas: Herrera y Reissig x 4

"Como agregado social, los uruguayos poseen el convencimiento de una superior valía. Relativamente al mundo psíquico, se consideran en la etapa más hermosa del progreso intelectual."

"No hay que ver en los uruguayos de raza blanca a los griegos, como dijo el doctor Soca, sino la sociedad primitiva, cuyos aluviones están húmedos por las primeras ondas de una inmigración misérrima. El fenómeno de un concúbito tan grosero entre elementos sencillos, ha sido la unidad rudimentaria del uruguayo. En consecuencia, el conjunto de estas unidades presenta los lineamientos simplísimos de las emociones inferiores, que distinguen a los últimos rebaños de la especie humana."

"Como los descendientes de bergantes corsos que recogen de éstos con instintivo entusiasmo los testamentos de venganza, de igual modo colorados y nacionalistas han jurado al pie del ataúd de Oribe y de Rivera proseguir la lucha, acometerse con las viejas lanzas, tomar posesión del poder, extirpar si es posible al grupo derrotado, sin otra razón que la venganza, para poder los unos venerar las cenizas de Rivera en la Iglesia Metropolitana, y los otros declarar feriado el día en que falleció Manuel Oribe. ¡Qué intelectualidad tan testaruda!"

"Se debe saber que los niños en los colegios, desde su más tierna edad, revelan un impulsivismo fiero. Divididos en dos bandos, suelen guerrear con piedras, a la salida del colegio, gritando ¡Viva Rivera!; ¡Viva Oribe, muera Flores!; ¡Abajo los salvajes!; ¡Revienten los asesinos de Quinteros!"

Julio Herrera y Reissig. Tratado de la imbecilidad del país, por el sistema de Herbert Spencer. Taurus, 2006.
Nota: Herrera y Reissig escribió el Tratado en 1901. Nadie se lo quiso publicar. La de Taurus es, entonces, la primera edición.

29.1.07

Vínculos

Eramos cuatro.
Quedé yo.
Yo era niño y me encerré.
Quedé recluído en mi cabeza.
Enclaustrado, confinado.
Ahí fui Dios.
Hice, deshice y rompí.
La imaginación todo lo pudo.
El límite fue el mundo.
Tuve que relacionarme con él.
No supe cómo hacerlo.
Creo que nunca aprendí.

24.1.07

Transitiva

Ser espectador es una experiencia interesante.
Tener la oportunidad de ver, escuchar y opinar.
Prestarle atención a lo que hacen los demás.
Aconsejarlos.
Torcer el rumbo de sus vidas a mi real saber y entender.
Instigarlos a correr riesgos que yo no tomaría jamás.
Arriesgar su tranquilidad en pos de mis pensamientos.
Evitar el desgaste del protagonismo.
Quedar al margen de las consecuencias.
En definitiva, vivir la vida a través de los otros.
Verla pasar.
Obvio: surge la obligación de la no vida propia.
La condena al vacío.
El acercamiento a la nada.
A veces eso es el nirvana.
A veces eso es una pesadilla.

10.1.07

Citas gratuitas: Pessoa x 2

Habla el Diablo
"Soy yo. Soy aquel que siempre procuraste y nunca podrás hallar. Tal vez, en el fondo inmenso del abismo, el propio Dios me busque, para que yo lo complete, pero la maldición del Dios mayor -el Saturno de Jehová- planea sobre él y sobre mí, nos separa, cuando debería unirnos, para que la vida y lo que deseamos de ella fueran una sola cosa". Fernando Pesoa. La hora del Diablo. Emecé, 2000.

Habla el Estoico
"Descendió sobre nosotros la más profunda y la más mortal de las sequías de los siglos - la del conocimiento íntimo de la vacuidad de todos los esfuerzos y de la vanidad de todos los propósitos". Fernando Pessoa (como el Barón de Teive). La educación del estoico. Emecé, 2002.

6.1.07

Invasión

A veces hay motivos. A veces no.
A veces el mundo abusa y "nos sobran los motivos" (Sabina dixit).
Con el tamaño de un grano de arena nace la bronca.
Rueda montaña abajo y crece. Se hace grande. Es avalancha.
La impotencia suma. Aporta lo suyo.
Los colmillos claman por salir. Quieren carne.
Las garras brillan afiladas. Buscan dejar zurcos.
Hacer daño está mal visto. No ataco.
Ofrezco mi otra mejilla.
Los colmillos se me clavan y las garras me destrozan.
El monstruo interior sonríe satisfecho.

Presiones

Hay ocasiones en las que aparece la idea: "Primero fue el verbo".
Para transformarlo en palabras, hay que sortear obstáculos.
Vagancia, haraganería, temor, crítica, autocrítica, excusas y autoindulgencia ante cualquier claudicación.
Luego llega el reproche. Una y mil veces. Hasta el hartazgo.
En un momento, la dignidad puede más. Y el movimiento comienza.

6.7.06

Carta a uno que está bien informado

Estimado Tabaré
Dueño objetivo del Magno Sillón
Presente.-

El martes me desperté “profesionalmente” confundido. No sabía qué carajo hacer con mi vocación. Notaba que había cosas en los medios que no me cerraban, que me hacían dudar de mi continuidad ejerciendo el noble oficio del periodismo. Hasta que tuve la suerte de escucharte a tí mi predicador favorito, el mejor émulo del gran Jimmy Swaggart, hacer un profundo análisis sobre los medios que consumimos los uruguayos.
Tabaré I, tú sentenciaste una serie de verdades hasta ahora desconocidas por nuestra población: “hay medios que son opositores” – exclamaste. En ese preciso instante, o para ser más exactos segundos después, colapsaron las líneas del 911 y de todas las emergencias móviles: miles de personas sintieron que sus psiquis se destruían al enterarse que El País dejó de ser “oficialista de turno” para seguir a las huestes de Saravia. Otros se angustiaron terriblemente: fueron los pocos que votaron al Partido Colorado, al enterarse de que el desaparecido diario El Día era abiertamente batllista.
Pero hay más: resultó ser que El Espectador también es una radio declaradamente opositora según tus sabias palabras, Oh Tabaré I el Comunicador. En ese momento quien se angustió fue Gargano, al recordar cuando Emiliano fue parte de su secretaría: ”Emperador, estuve conviviendo con el enemigo” –susurró a tu oído.
Confieso que en ese momento temblé. Mis adalides de la comunicación se caían cual castillo de naipes, eran ídolos con pies de barro. En un ataque de histeria al más puro estilo Ana O. mis dedos no lograban tipear una sola palabra. Hasta que tú, Gran Predicador, impartiste una verdadera lección de periodismo: “los medios no deberían editar sino pasar los discursos enteros”. Ahí una ovación te interrumpió: se trataba de un grupo de autistas que cada vez que te escuchan logran pestañear gracias al poder benéfico de tu voz.
Recuerdo que seguiste: “deberían diferenciar cuando opinan de cuando informan”, no como ahora que está todo revuelto en espacios que se llaman columnas y/o editoriales. Tras los aplausos, confieso que fui yo el que gritó: “y que el horóscopo no le siga errando, que hace tres meses que debería haber ganado la lotería y me sigo cagando de hambre”.
Ahí, un olor nauseabundo ganó el auditorio: eran el empresario Federico el Grande y su chica, Sonia la Momia, quienes atravesaban la platea: “nosotros estamos contigo, Generosísimo” –te dijeron. Y nos dieron la visión más objetiva de la realidad de nuestro país. Supimos que desde tu llegada al poder desapareció el desempleo, que la riqueza ahora se reparte proporcionalmente, que dejamos de vender nuestro rico patrimonio a las multinacionales, que el Panes fue la salvación de la humanidad, que hay que oponerse al aborto sin escuchar argumentos, que Couriel es lindo, que el yerno de Marina ganó un concurso de oposición y méritos para obtener su cargo en el Inju y que el Toto Rossi es honesto.
Suspiros casi orgásmicos ganaron al auditorio: era la tranquilidad de espíritu que nos volvía a todos al enterarnos de tamañas verdades.
Ahí supe qué debía hacer para lograr ser un periodista de éxito: meterme a estudiar Oncología.
Saludos al que te escribe el discurso.
El Mácula.