20.2.07

De interés para los padres

Señores padres, no envíen a sus hijos a colegios católicos. La famosa "educación en valores" se hace partiendo de la siguiente convicción: desde el mismo momento de su nacimiento, el mísero ser humano es culpable y tiene una deuda de gratitud eterna con el INCONMENSURABLE DIOS. ¿A qué vida pueden aspirar quienes son formados a partir de esa premisa?

6.2.07

Citas Gratuitas: Herrera y Reissig x 4

"Como agregado social, los uruguayos poseen el convencimiento de una superior valía. Relativamente al mundo psíquico, se consideran en la etapa más hermosa del progreso intelectual."

"No hay que ver en los uruguayos de raza blanca a los griegos, como dijo el doctor Soca, sino la sociedad primitiva, cuyos aluviones están húmedos por las primeras ondas de una inmigración misérrima. El fenómeno de un concúbito tan grosero entre elementos sencillos, ha sido la unidad rudimentaria del uruguayo. En consecuencia, el conjunto de estas unidades presenta los lineamientos simplísimos de las emociones inferiores, que distinguen a los últimos rebaños de la especie humana."

"Como los descendientes de bergantes corsos que recogen de éstos con instintivo entusiasmo los testamentos de venganza, de igual modo colorados y nacionalistas han jurado al pie del ataúd de Oribe y de Rivera proseguir la lucha, acometerse con las viejas lanzas, tomar posesión del poder, extirpar si es posible al grupo derrotado, sin otra razón que la venganza, para poder los unos venerar las cenizas de Rivera en la Iglesia Metropolitana, y los otros declarar feriado el día en que falleció Manuel Oribe. ¡Qué intelectualidad tan testaruda!"

"Se debe saber que los niños en los colegios, desde su más tierna edad, revelan un impulsivismo fiero. Divididos en dos bandos, suelen guerrear con piedras, a la salida del colegio, gritando ¡Viva Rivera!; ¡Viva Oribe, muera Flores!; ¡Abajo los salvajes!; ¡Revienten los asesinos de Quinteros!"

Julio Herrera y Reissig. Tratado de la imbecilidad del país, por el sistema de Herbert Spencer. Taurus, 2006.
Nota: Herrera y Reissig escribió el Tratado en 1901. Nadie se lo quiso publicar. La de Taurus es, entonces, la primera edición.

29.1.07

Vínculos

Eramos cuatro.
Quedé yo.
Yo era niño y me encerré.
Quedé recluído en mi cabeza.
Enclaustrado, confinado.
Ahí fui Dios.
Hice, deshice y rompí.
La imaginación todo lo pudo.
El límite fue el mundo.
Tuve que relacionarme con él.
No supe cómo hacerlo.
Creo que nunca aprendí.

24.1.07

Transitiva

Ser espectador es una experiencia interesante.
Tener la oportunidad de ver, escuchar y opinar.
Prestarle atención a lo que hacen los demás.
Aconsejarlos.
Torcer el rumbo de sus vidas a mi real saber y entender.
Instigarlos a correr riesgos que yo no tomaría jamás.
Arriesgar su tranquilidad en pos de mis pensamientos.
Evitar el desgaste del protagonismo.
Quedar al margen de las consecuencias.
En definitiva, vivir la vida a través de los otros.
Verla pasar.
Obvio: surge la obligación de la no vida propia.
La condena al vacío.
El acercamiento a la nada.
A veces eso es el nirvana.
A veces eso es una pesadilla.

10.1.07

Citas gratuitas: Pessoa x 2

Habla el Diablo
"Soy yo. Soy aquel que siempre procuraste y nunca podrás hallar. Tal vez, en el fondo inmenso del abismo, el propio Dios me busque, para que yo lo complete, pero la maldición del Dios mayor -el Saturno de Jehová- planea sobre él y sobre mí, nos separa, cuando debería unirnos, para que la vida y lo que deseamos de ella fueran una sola cosa". Fernando Pesoa. La hora del Diablo. Emecé, 2000.

Habla el Estoico
"Descendió sobre nosotros la más profunda y la más mortal de las sequías de los siglos - la del conocimiento íntimo de la vacuidad de todos los esfuerzos y de la vanidad de todos los propósitos". Fernando Pessoa (como el Barón de Teive). La educación del estoico. Emecé, 2002.

6.1.07

Invasión

A veces hay motivos. A veces no.
A veces el mundo abusa y "nos sobran los motivos" (Sabina dixit).
Con el tamaño de un grano de arena nace la bronca.
Rueda montaña abajo y crece. Se hace grande. Es avalancha.
La impotencia suma. Aporta lo suyo.
Los colmillos claman por salir. Quieren carne.
Las garras brillan afiladas. Buscan dejar zurcos.
Hacer daño está mal visto. No ataco.
Ofrezco mi otra mejilla.
Los colmillos se me clavan y las garras me destrozan.
El monstruo interior sonríe satisfecho.

Presiones

Hay ocasiones en las que aparece la idea: "Primero fue el verbo".
Para transformarlo en palabras, hay que sortear obstáculos.
Vagancia, haraganería, temor, crítica, autocrítica, excusas y autoindulgencia ante cualquier claudicación.
Luego llega el reproche. Una y mil veces. Hasta el hartazgo.
En un momento, la dignidad puede más. Y el movimiento comienza.